Blog de Celia Mtz.

jueves, 26 de abril de 2012

Cinco/besos.


Mesa,  almacén,  campana,  786, 22, 2, 5, 6023948, hielo, situación, cariño, 98, 76, 234, 56, metro, 333, pantalón, agua, candado, 7689, llave, 1, 9000, valores, cama, sofá, 789, camión, 2525, papel, vaso, galleta, 987, 363635, amor.
Para cualquiera son solo palabras y números, pero para mí cobran sentido gracias a él.

Té rojo.


Hace exactamente… no estoy segura, cuando disfrutaba o padecía de tu presencia, recordé que recordando no se puede recordar aquello que nunca se olvidó.
Puestos a olvidar, tengo presente el número  54 de la calle Santo Domingo, en aquel rinconcito donde olvidé el recuerdo de tus besos.
Quiero confesar que una vez más deje rienda suelta a la libertad, escoltada por una ración de pasión, de lo más saciante, el acompañamiento no fue un Rioja pero aquella cerveza supo a gloria a tu lado.
Tú, él y yo sabemos que a todos nos acabarán olvidando y no necesariamente porque hayamos muerto. Es lo más realista que se me ocurre en este momento, podría decir que siempre te recordaré, pero no merece la pena mentir gratis.
Me gusta el color verde más que a nada en el mundo, escribir es, de lo bueno lo mejor.
Adoro los cuerpos de seguridad del estado, proporcionan más que eso, seguridad digo.
Siempre he estado bajo sospecha, nunca me han dejado pasar una, continuamente al pie del cañón, pero, a estas alturas, sigo pudiendo dar mucho más de mí de los que el resto inventa. Tema de conversación, tema de seducción.
Uno de mis placeres reconocibles es sentarme frente a la chimenea y mirar el fuego, si es con un papel y un boli cerca, el orgasmo está asegurado.
8 días, 192 horas para una comida, un reencuentro, un abrazo, multitud de caricias y un beso que haga que el resto del mundo encoja, que tú seas un gigante, mi gigante y yo, siga siendo tu enana.
El fuego de ambos cuerpos no será comparable al del Windsor. Lo aseguro.
Mientras que pueda, no dejaré de declarar la guerra en tiempos de paz.

viernes, 20 de abril de 2012

Péndulo.


Fue la anatomía de un instante, imágenes de fondo, la mayoría son de los juegos del hambre. He de reconocer que me di cuenta que aquello era amor cuando dejó de preocuparme el estar vestida o desnuda sobre tus sábanas.
Acepto que me llamen loca, en cierto modo lo estoy, pero por ti.

Querer no es un verbo, es una acción.


El segundo lunar de la tercera arruga que le sale cuando frunce el ceño, ese, supongo que fue el que me enamoró. Puestos a suponer, puedo decir que echo de menos hasta su ausencia.
La suma del tercer día de la primera semana del tercer mes da como resultado el número seis, no muchos lo entenderán pero una tarta, un juego y mucho alcohol hicieron que infinito fuera representado con su cuerpo y que la aproximación fueran sus gemidos.
Te quiero del verbo tocar.
Que el concepto de cena romántica para nosotros no está establecido, que prefiero seguir comiendo pizzas con la luz de la luna de fondo a cualquier restaurante caro contigo pero sin ti, que pagues, me veas pero no me mires.
Que me digas cobarde, te llame y escuche: no puedo creer que te conozca así de bien. Hay días que la cercanía se mide por las veces que te pienso, crece con fuerza, te haces notar.
Te quiero del verbo besar.
El olor a hierba cada vez es más fuerte, muchos pitis a su lado, muchos besos que he robado, otros muchos me han prestado. Sin ninguna duda para mi, el amor es la amistad con sexo.
Sonaron tan creíbles todas aquellas palabras, he de reconocer que el momento las requería, ganas infinitas de verme en aquel espejo frente a tu cama.
Puedo decir que estoy romántica esta noche, a mí, que me producía verdadera repulsión todo tipo de sentimentalismos.
Te quiero del verbo comer.
Es tan agradable leer cada uno de tus buenos días, las buenas noches mejoran con creces.
La lámpara marca el ritmo, su bombilla parpadeante nos intenta decir con destellos lo que no fuimos capaces de decirnos con palabras, con besos lo intentamos una que otra vez y claro que funcionó.
Sonríe cuando me tumbo en el suelo tan solo con unos calcetines, dos tallas pequeños, su color es tan vivo como el polvo que nos fumamos aquella madrugada.
La tarde olía a enamorarte en 8,2 segundos, pero al caer la noche las expectativas mejoraron.
Te quiero del verbo abrazar.
Después de aquello me sentí en una nube, como si de la peor de las drogas se tratase. Te inhalé, te fumé, te chupé, te quemé y lo mejor de todo, el reloj se mantuvo durante 59 minutos en las 3:11.
No debería pero, en ocasiones repetidas me quede dormida, soñé con aquel papel pintado con mi barra de labios. Conversaciones que te trasladan al verano del amor, como hemos cambiado, me crecía, se crecía, nos odiamos.
Las teclas van diciendo lo que nadie quiere escuchar, el tic-tac del reloj marrón me está intimidando. Conozco esa sensación desde el lado opuesto. Gusta a la vez que incomoda.
Te quiero del verbo follar, porque hace tiempo que hacer el amor, no entra en mis planes.

jueves, 19 de abril de 2012

Acabemos por empezar.


Amén.
Supongo que siempre me gustó empezar por el final. Tengo mono de tantas cosas que no sé por dónde empezar, el principio sería una buena opción, pero como las buenas opciones precisamente no me definen, iré por las malas: quiero ver mil zapatillas a los pies de tu cama, quiero volver a comerte con la mirada en aquella estación, quiero que me esperes con el coche feo y me digas que lo único bonito soy yo, quiero que me abraces hasta que forme parte de ti, quiero que dejes la persiana entreabierta, que me mires, me beses y te calles.
Subimos al tercero, conocí lo que no debería haber conocido, pero supongo que me encantó. Una fiesta llena de hierbas, de flores, de ti.
Quizás no fue buena idea dormir abrazados durante 3 noches porque los días perdieron su valor. No sé si fue tu alarma o las caricias de después pero hicieron que el sol volviera a esconderse de manera casi voluntaria para dar paso a la luna más redonda de cuantas recuerdo. Maravillosa verla sobre tu espalda.
Si mal no recuerdo, sí, recuerdo mal.
Es difícil encontrar a otra persona a la que le guste la comida china como a mí, pero si, la encontré. Donde menos me esperaba, lo encontré.
Varias suposiciones no me dejan elección, creo que es hora de confesarme. Empiezo por decir: “Padre” y acabo con un simple: “he pecado”.
Más de las veces que me gustaría, pero, ¿de qué vale si no me arrepiento?
Olía a margaritas en aquel campo, no conozco flor ni nombre más bonito.
Hubo, había y habrá mucho que decir, pero como siempre he tenido mucho miedo y muy poca vergüenza prefiero seguir en las sombras.
El calor, el frío o el cambio repentino de ambos, fueron los detonantes de aquello. Pasó, pasó y como era de esperar, volvió a pasar.
Señores, espero que sean felices, yo lo estoy siendo demasiado. Podría dar más detalles pero  como dice Celia Cruz: “La vida es un carnaval”. Decir más sería abusar.

domingo, 1 de abril de 2012

Celia González Galán.


Todo empezó hace aproximadamente dos años. Encontré una persona maravillosa. Que poco a poco se convirtió en alguien insustituible.
Cuando he llorado lo ha hecho conmigo y ha conseguido que mis risas se multipliquen por nueve.
Hemos dormido abrazadas al llegar de fiesta. Lo hemos dado todo en un coche patrulla. Me ha salvado de mil locuras y ha hecho que cometa, perdón, cometamos otras tantas más.
Que los croissants saben más a chocolate si los comes a su lado, que el armario es mejor si es compartido, que el cuarto de los niños es más grande si estamos juntas, que el agua está más fría si la cogemos de la fuente.
He decidido inventar una palabra nueva, no creo necesario que vosotros la sepáis, pero sé que os gustara. Si la incluyeran en el diccionario haría referencia a una persona necesaria, que hace que saques lo mejor de ti y que seas un poquito más feliz cada día. Eso hace ella.
He dicho muchas veces que cuando vine a Cáceres no encontré una amiga, encontré una hermana. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero a día de hoy no la cambio por nada.
Se asombra cuando ve mi cara al leer curiosidades, vicio reconocible. Me pone mil veces Amelie porque le da por esa canción. Se plancha el pelo y tarde cada día menos. Me mira orgullosa para que le diga: Sí, cada día tardas menos campeona.
Adoro hacerlo. También echar a pares o nones quien abre la puerta, todo esto acompañado de muchas carcajadas.
Aprender a poner lavadoras juntas, leer: sintético mezcla y decir, claro porque es de las dos, si fuera solo mía sería algodón. Miles de tonterías más, que cuando no las tienes se extrañan.
Curiosidad casi obsesiva que tenemos la una por la otra. De las sanas, todo hay que decirlo. Sabemos casi al segundo lo que hacemos y sino ya nos encargamos de preguntar, se nos da bien.
Me mira y me dice, no me estoy mordiendo las uñas, sonriente.
Es la típica persona que siente cómo le crecen 1 mm las uñas o el pelo, inapreciable para el resto. Pero ella lo nota.
Trabajos juntas, noches en vela, abrazos cuando se necesitan, lavandería improvisada, sentimientos a flor de piel, horas hablando, llegar a casa y extrañarte, eres para mi, de lo bueno lo mejor.
Me gusta saber que puedo contar contigo, de manera incondicional, siempre.
He de decir que este Marzo no va a ser igual, te haces mayor. Madre mi chiquiiiiiiiii. Tenía que decirlo. Sé que sonreiras al leerlo y harás que yo también lo haga.
Recortables de revista, una vaca negra, celia´s room, bolsos cayendo continuamente, antifaz compartido, bolsas robadas y mil motivos más para darte las gracias por compartir tu vida conmigo.
FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANA.
Sobra decir que la Mtz te quiere, sí, sé que sobra.