Blog de Celia Mtz.
jueves, 3 de mayo de 2012
Minutero.
Eran las 03:45 y seguía con el paraguas abierto de par en par, mis piernas eran el claro reflejo del agotamiento sufrido, pero no podía decir que no a uno más.
Después de no mucho convencerme, dije que sí, pero que ahora me tocaba a mí poner condiciones.
El silencio se comió la madrugada y tú, a mí a besos.
Hago una pausa, el capuccino se me enfría, perdón.
Entre besos y alguna que otra caricia nos convertimos en roce con derecho a amigos.
Intenté parar y decir que no era necesario todo aquello para… pero insistías y en aquel momento no estaba para ponerme demasiado digna.
Culminé en un abrazo, éste hizo que la condición de no querernos más de 6 días y 7 noches quedara reducida a cenizas, las de la última chimenea de aquel campo abandonado.
En un principio quise comprarte, que fueras una posesión, solo para mí, pero, pronto me di cuenta que no eras más que un alquiler, barato, viejo y usado.
Difícil sería que alguien te quisiera ahora, como cambian las cosas.
Tatúame el sabor del último Ron, que el resto lo hago yo, cielo.
Sigo diciendo que no hay nada mejor que dormir sobre una conciencia limpia, y creo, solo creo, que tengo insomnio.
jueves, 26 de abril de 2012
Cinco/besos.
Mesa,
almacén, campana, 786, 22, 2, 5, 6023948, hielo, situación,
cariño, 98, 76, 234, 56, metro, 333, pantalón, agua, candado, 7689, llave, 1,
9000, valores, cama, sofá, 789, camión, 2525, papel, vaso, galleta, 987, 363635,
amor.
Para
cualquiera son solo palabras y números, pero para mí cobran sentido gracias a
él.
Té rojo.
Hace
exactamente… no estoy segura, cuando disfrutaba o padecía de tu presencia,
recordé que recordando no se puede recordar aquello que nunca se olvidó.
Puestos
a olvidar, tengo presente el número 54
de la calle Santo Domingo, en aquel rinconcito donde olvidé el recuerdo de tus
besos.
Quiero
confesar que una vez más deje rienda suelta a la libertad, escoltada por una
ración de pasión, de lo más saciante, el acompañamiento no fue un Rioja pero
aquella cerveza supo a gloria a tu lado.
Tú,
él y yo sabemos que a todos nos acabarán olvidando y no necesariamente porque
hayamos muerto. Es lo más realista que se me ocurre en este momento, podría
decir que siempre te recordaré, pero no merece la pena mentir gratis.
Me
gusta el color verde más que a nada en el mundo, escribir es, de lo bueno lo
mejor.
Adoro
los cuerpos de seguridad del estado, proporcionan más que eso, seguridad digo.
Siempre
he estado bajo sospecha, nunca me han dejado pasar una, continuamente al pie
del cañón, pero, a estas alturas, sigo pudiendo dar mucho más de mí de los que
el resto inventa. Tema de conversación, tema de seducción.
Uno
de mis placeres reconocibles es sentarme frente a la chimenea y mirar el fuego,
si es con un papel y un boli cerca, el orgasmo está asegurado.
8
días, 192 horas para una comida, un reencuentro, un abrazo, multitud de
caricias y un beso que haga que el resto del mundo encoja, que tú seas un
gigante, mi gigante y yo, siga siendo tu enana.
El
fuego de ambos cuerpos no será comparable al del Windsor. Lo aseguro.
Mientras
que pueda, no dejaré de declarar la guerra en tiempos de paz.
viernes, 20 de abril de 2012
Péndulo.
Fue la anatomía de un instante, imágenes de fondo, la mayoría son de los juegos del hambre. He de reconocer que me di cuenta que aquello era amor cuando dejó de preocuparme el estar vestida o desnuda sobre tus sábanas.
Acepto que me llamen loca, en cierto modo lo estoy, pero por ti.
Querer no es un verbo, es una acción.
El
segundo lunar de la tercera arruga que le sale cuando frunce el ceño, ese,
supongo que fue el que me enamoró. Puestos a suponer, puedo decir que echo de
menos hasta su ausencia.
La
suma del tercer día de la primera semana del tercer mes da como resultado el
número seis, no muchos lo entenderán pero una tarta, un juego y mucho alcohol
hicieron que infinito fuera representado con su cuerpo y que la aproximación
fueran sus gemidos.
Te
quiero del verbo tocar.
Que
el concepto de cena romántica para nosotros no está establecido, que prefiero
seguir comiendo pizzas con la luz de la luna de fondo a cualquier restaurante
caro contigo pero sin ti, que pagues, me veas pero no me mires.
Que
me digas cobarde, te llame y escuche: no puedo creer que te conozca así de
bien. Hay días que la cercanía se mide por las veces que te pienso, crece con
fuerza, te haces notar.
Te
quiero del verbo besar.
El
olor a hierba cada vez es más fuerte, muchos pitis a su lado, muchos besos que
he robado, otros muchos me han prestado. Sin ninguna duda para mi, el amor es
la amistad con sexo.
Sonaron
tan creíbles todas aquellas palabras, he de reconocer que el momento las
requería, ganas infinitas de verme en aquel espejo frente a tu cama.
Puedo
decir que estoy romántica esta noche, a mí, que me producía verdadera repulsión
todo tipo de sentimentalismos.
Te
quiero del verbo comer.
Es
tan agradable leer cada uno de tus buenos días, las buenas noches mejoran con
creces.
La
lámpara marca el ritmo, su bombilla parpadeante nos intenta decir con destellos
lo que no fuimos capaces de decirnos con palabras, con besos lo intentamos una
que otra vez y claro que funcionó.
Sonríe
cuando me tumbo en el suelo tan solo con unos calcetines, dos tallas pequeños,
su color es tan vivo como el polvo que nos fumamos aquella madrugada.
La
tarde olía a enamorarte en 8,2 segundos, pero al caer la noche las expectativas
mejoraron.
Te
quiero del verbo abrazar.
Después
de aquello me sentí en una nube, como si de la peor de las drogas se tratase.
Te inhalé, te fumé, te chupé, te quemé y lo mejor de todo, el reloj se mantuvo
durante 59 minutos en las 3:11.
No
debería pero, en ocasiones repetidas me quede dormida, soñé con aquel papel
pintado con mi barra de labios. Conversaciones que te trasladan al verano del amor,
como hemos cambiado, me crecía, se crecía, nos odiamos.
Las
teclas van diciendo lo que nadie quiere escuchar, el tic-tac del reloj marrón
me está intimidando. Conozco esa sensación desde el lado opuesto. Gusta a la
vez que incomoda.
Te
quiero del verbo follar, porque hace tiempo que hacer el amor, no entra en mis
planes.
jueves, 19 de abril de 2012
Acabemos por empezar.
Amén.
Supongo que
siempre me gustó empezar por el final. Tengo mono de tantas cosas que no sé por
dónde empezar, el principio sería una buena opción, pero como las buenas
opciones precisamente no me definen, iré por las malas: quiero ver mil
zapatillas a los pies de tu cama, quiero volver a comerte con la mirada en
aquella estación, quiero que me esperes con el coche feo y me digas que lo
único bonito soy yo, quiero que me abraces hasta que forme parte de ti, quiero
que dejes la persiana entreabierta, que me mires, me beses y te calles.
Subimos al
tercero, conocí lo que no debería haber conocido, pero supongo que me encantó.
Una fiesta llena de hierbas, de flores, de ti.
Quizás no fue
buena idea dormir abrazados durante 3 noches porque los días perdieron su
valor. No sé si fue tu alarma o las caricias de después pero hicieron que el
sol volviera a esconderse de manera casi voluntaria para dar paso a la luna más
redonda de cuantas recuerdo. Maravillosa verla sobre tu espalda.
Si mal no
recuerdo, sí, recuerdo mal.
Es difícil
encontrar a otra persona a la que le guste la comida china como a mí, pero si,
la encontré. Donde menos me esperaba, lo encontré.
Varias
suposiciones no me dejan elección, creo que es hora de confesarme. Empiezo por
decir: “Padre” y acabo con un simple: “he pecado”.
Más de las
veces que me gustaría, pero, ¿de qué vale si no me arrepiento?
Olía a
margaritas en aquel campo, no conozco flor ni nombre más bonito.
Hubo, había y
habrá mucho que decir, pero como siempre he tenido mucho miedo y muy poca
vergüenza prefiero seguir en las sombras.
El calor, el
frío o el cambio repentino de ambos, fueron los detonantes de aquello. Pasó,
pasó y como era de esperar, volvió a pasar.
Señores,
espero que sean felices, yo lo estoy siendo demasiado. Podría dar más detalles
pero como dice Celia Cruz: “La vida es
un carnaval”. Decir más sería abusar.
domingo, 1 de abril de 2012
Celia González Galán.
Todo empezó
hace aproximadamente dos años. Encontré una persona maravillosa. Que poco a
poco se convirtió en alguien insustituible.
Cuando he
llorado lo ha hecho conmigo y ha conseguido que mis risas se multipliquen por
nueve.
Hemos dormido
abrazadas al llegar de fiesta. Lo hemos dado todo en un coche patrulla. Me ha
salvado de mil locuras y ha hecho que cometa, perdón, cometamos otras tantas
más.
Que los
croissants saben más a chocolate si los comes a su lado, que el armario es
mejor si es compartido, que el cuarto de los niños es más grande si estamos
juntas, que el agua está más fría si la cogemos de la fuente.
He decidido
inventar una palabra nueva, no creo necesario que vosotros la sepáis, pero sé
que os gustara. Si la incluyeran en el diccionario haría referencia a una
persona necesaria, que hace que saques lo mejor de ti y que seas un poquito más
feliz cada día. Eso hace ella.
He dicho
muchas veces que cuando vine a Cáceres no encontré una amiga, encontré una
hermana. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero a día de hoy no la
cambio por nada.
Se asombra
cuando ve mi cara al leer curiosidades, vicio reconocible. Me pone mil veces
Amelie porque le da por esa canción. Se plancha el pelo y tarde cada día menos.
Me mira orgullosa para que le diga: Sí, cada día tardas menos campeona.
Adoro
hacerlo. También echar a pares o nones quien abre la puerta, todo esto
acompañado de muchas carcajadas.
Aprender a
poner lavadoras juntas, leer: sintético mezcla y decir, claro porque es de las
dos, si fuera solo mía sería algodón. Miles de tonterías más, que cuando no las
tienes se extrañan.
Curiosidad
casi obsesiva que tenemos la una por la otra. De las sanas, todo hay que
decirlo. Sabemos casi al segundo lo que hacemos y sino ya nos encargamos de
preguntar, se nos da bien.
Me mira y me
dice, no me estoy mordiendo las uñas, sonriente.
Es la típica
persona que siente cómo le crecen 1 mm las uñas o el pelo, inapreciable para el
resto. Pero ella lo nota.
Trabajos
juntas, noches en vela, abrazos cuando se necesitan, lavandería improvisada,
sentimientos a flor de piel, horas hablando, llegar a casa y extrañarte, eres
para mi, de lo bueno lo mejor.
Me gusta
saber que puedo contar contigo, de manera incondicional, siempre.
He de decir
que este Marzo no va a ser igual, te haces mayor. Madre mi chiquiiiiiiiii.
Tenía que decirlo. Sé que sonreiras al leerlo y harás que yo también lo haga.
Recortables
de revista, una vaca negra, celia´s room, bolsos cayendo continuamente, antifaz
compartido, bolsas robadas y mil motivos más para darte las gracias por
compartir tu vida conmigo.
FELIZ
CUMPLEAÑOS HERMANA.
Sobra decir
que la Mtz te quiere, sí, sé que sobra.
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