Blog de Celia Mtz.

domingo, 9 de junio de 2013

Cruz sin cara.

A veces es necesario perderse para saber quién eres realmente, me susurraba mi yo interior una y otra vez mientras cometía los mismos errores que unos meses atrás juré no cometer.
¿Quién en su sano juicio determina que es un error? ¿Quién se cree con poder  para decidir que está bien o que está mal?
Muchos cuentan que hubo alguien lo bastante frio y calculador para poder hacerlo, que disponía de cuantos corazones quería, que se bebía sonrisas con aquella mirada y que se follaba a las almas con su bonito cuerpo, sí, hoy puedo corroborar que esa persona era tan real como cualquier mañana desoladora de un lunes de invierno, ese desalmado era la mezcla perfecta entre todo lo que siempre quise y lo que nunca debí tener, y yo una más de sus víctimas que cometió el peor de los errores, enamorarse loca y perdidamente de sus manos.
Disfrutaba cuando me tocaba en la distancia, haciéndome sentir tan pequeña y atormentada como la última mota de polvo que no puede aferrarse a seguir al lado de sus compañeras cuando aquel pañuelo rosa las arrasaba.
Sufría con el placer que me proporcionaba porque, aunque físicamente seguía allí, mi mente suplicaba que aquel momento fuera eterno. Idealicé de tal modo su persona, que la mía quedó relegada a un segundo plano.
Mi apolo se jactaba de hacer el amor sin amar, de volar sin alas, de soñar despierto y yo, era la marioneta que cuidadosamente manejaba desde cualquier parte del mundo.
Constantemente pensaba en la posibilidad de que aquella burda obsesión fuera la causante de mi locura, pensaba en sus ojos tanto como en continuar con mi vana y triste existencia.
Vivimos momentos idílicos, comparables al Edén, pero pronto, tan rápido como podía, me arrastraba de un soplo al limbo, dejándome a merced de lobos con sed, no solo de sangre.
Con él era todo o nada, mis sentimientos desteñían como un dibujo en una noche de tormenta, necesitaba su vida para poder seguir viviendo, al menos, un día más.
Nos odiábamos con frecuencia, nos gritábamos a menudo, nos follábamos a diario.
Las sábanas estaban tan húmedas después que se marchara, dejó una bonita silueta tras la cortina azul, el viento la azotaba tan fuerte que los latigazos resonaban como las campanas de la plaza un domingo a las nueve, en mi alma, siempre en mi alma.
Decidió irse para volver cuantas veces necesitara, porque para él querer, eso, señores, era cosa de principiantes.
Pero no pude creer que fuera capaz, que se fuera.
Se marchó. Se marchó. Se marchó.
No podía parar de repetirme esas dos palabras constantemente, tal vez, pensaba que así me escucharía desde cualquier parte del mundo y volvería a mi lado, aunque fuese para hacerme el amor sin amar (me).
Pero no volvió.
(…)
Después de muchos años, paseaba por una de las calles más concurridas de la ciudad, me evadía con el olor que desprendían las flores de aquella casa andaluza, no puede existir mezcla de colores más especial que la roja, amarilla y violeta, el ambiente reconfortaba, la calidez de los transeúntes me hacía mejor persona.
Pero entonces, entre la multitud apareció, sus ojos reflejaban el color de su esencia, estaba roto, frío, hambriento de un amor que siempre creyó controlar, tenía hambre de mí, necesitaba que alguna tonta dependiera de su risa para poder reír también.
Pero, para ese entonces ya era tarde, yo era feliz sin intentar hacer feliz a nadie más, su sonrisa ya no me mataba, su boca no me quemaba, sus ganas de hacerme el amor ya no me dolían y el placer que conocí a su lado se evaporó como la espuma de una rubia un veinte de Junio. Solo pude darle las gracias por marcarme y descubrir que no era como los demás, que él era mucho peor.

Y lo más importante de todo, ya no estaba loca y perdidamente enamorada de sus manos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Survive.

En esta historia la única protagonista no era ella, su príncipe variaba según las ganas, tenía lo que quería. El mundo reía con ella a su paso. Uno de los sapos que probó fue causado por varios picos, nunca probéis nada en mal estado, me aconsejó un día. Necesitaba a diario una dosis de cariño, la recibía en cómodos plazos, le costaba tanto pedirla como dormir de lado. Aceptaba a las personas según el calzado que llevaran y apreciaba sólo a aquellos que no mostraban interés por caerle bien. Era tan puta como la vida y en ocasiones tan mala que dolía.
Se quería tanto a si misma que en ocasiones se olvidaba de que el mundo no fue creado solo para adorar su vana existencia. La avaricia le jugó una mala pasada en más de una ocasión, pero supo salir airosa de cada situación.
Mataba por un poco de polvo y odiaba la limpieza. Adoraba cada una de las notas que salían de su mesa de mezclas y agradecía a un Dios en el que no creía, el poder seguir viva un día más.
Le dolía tanto la mentira, que tuvo que acabar con él último que la engaño, se excusó diciendo que fue una mera cuestión de principios.
De cada poro de su piel emanaba alegría desmedida, tras varias copas dejaba de lado la vergüenza, dando rienda suelta a toda locura imaginable.
Le ponía cualquier atrocidad que saliera de su boca, él conseguía domarla cual yegua y eso le gustaba aun mas. Lo miraba de reojo azotando la última gota de Ginebra que había en aquella copa de cristal. Acto seguido lo besaba y disimulaba por si cualquier otro de sus amantes se había percatado de su mala actuación.
Era la loba madre al cuidar a sus amigas, aullaba tan solo para enseñar los dientes.
Se hacía la misma promesa cada vez que salía y pedía perdón cada amanecer por incumplirla. Bebía de la botella para evitar intermediarios, comía con las manos para no perder la costumbre y bailaba desnuda para que la música la penetrase.
Solía demostrar su perspicacia cuando los demás bajaban la guardia, le complacía cualquier beso robado, aunque en ocasiones regalase más de los necesarios.
Sus últimos años se habían convertido en una trilogía erótica digna de plasmar en cualquier libro.
Varias mañanas se repitió que sería la última vez, pero tuvo que enmendar sus errores cometiendolos de nuevo.
Escuchaba Aoki de fondo mientras su cuerpo dinamitaba cual pólvora.
Cambia de opinión cada 3 segundos y ama cualquier objeto que refleje la altivez de su mirada.
Su vida es muy cuestionable, pero, eso sí, es solamente suya.

lunes, 8 de octubre de 2012

Encendía con besos.


Hace demasiado tiempo que no sabría bien como volver a empezar.
Quisiera darte las gracias por dormir abrazado a mi espalda aquellas noches, la primera duró 22 horas, las siguientes fueron eternas.
Han pasado tantas cosas desde aquel Miércoles, todo se ha dado la vuelta, hemos cambiado, mejor dicho, he cambiado.
Tus te extraño quedaron en el olvido, justo al lado del nuevo día.
Una y otra vez me juro que cambiaré, pero creo que me sigue gustando demasiado ser yo misma.
Pocos entenderán como en un abrazo supe que eras tú a quien necesitaba, varias miradas después lo confirmé.
Quiero escribir una historia que no tenga ni final feliz ni triste, que sea tan nuestra que nadie la entienda, que no termine, ambos sabíamos a lo que nos arriesgábamos, era imposible.
Cuando pienso en las veces que quisiste hacerme tu reina, ahora desde abajo recuerdo como he terminado, siendo la puta de otro, quizás en ese momento no supe que eras el indicado, ni ahora tampoco lo pienso, solo que es mejor arrepentirse, por lo que pueda venir.
Leía en aquel periódico viejo que eran tiempos difíciles para los soñadores, por pensar en los nueve dígitos que me acercan un poco más a ti, volví a sentir tus manos, aquellas que hacían que hasta el día más cabrón se convirtiera en un nido de risas con tus chistes.
No creo que me convengas pero eres perfecto para hacer las miles de cosas que quiero en este año, me acompañas en cada pestañeo.
Corría como el agua en una cascada, libre y pequeña en aquella inmensa corriente. Por una vez nadie dijo nada al respecto, todos sonreían felices al comprobar que la vida, una vez más, seguía su curso sin preguntar si podía continuar.
Quedaron atrás ciento doce días, de los cuales repetiría sin dudarlo todos y cada uno de ellos.
La última nota que le escribí en aquel posit usado antes de marcharme para no volver decía: Supuse que era un buen momento para hacerlo bien. Adiós.

lunes, 27 de agosto de 2012

Amor/Odio.


Se cerraron las persianas de un golpe y nadie giró la cabeza para ver que pasaba, así me sentía yo... me importaba, perdón, me importa un mierda lo que pase a mi alrededor mientras tu estés bien, mientras rías a mi lado.
Han pasado muchas cosas desde que te fuiste, te contaría todas con detalle pero creo que a medida que fuera escribiendo, acabarías más y más horrorizado. Ya sabes, así soy yo.
Lo tenía delante, pensaba, yo no debo estar aqui, él mucho menos, pero entonces tocó la puerta, me cogió y solo recuerdo que volví a pensar en lo mal que estaba aquello una hora y media después.
Fue, como describirlo, de lo bueno lo mejor, superó con creces todas mis expectativas.
Ahora bien, no es conveniente volver a recibir llamadas tuyas, estabas tan lejos que ya te habia olvidado.
De repente, todo enmudeció y comencé a oir gemir a las paredes, no es que te echaran de menos sino que estaban demasiado acostumbradas a tu presencia y, cualquier tipo de cambio las alteraba. Creo que a dia de hoy entiendes cada una de mis palabras.
Eso de: me conoces hasta ser destructivo, lo aplicas demasiado bien.
Cada momento a su lado es único, nunca sabes donde puedes acabar, pero son así y reconozco que a diferencia del resto, me encantan.
La puerta se cerró y con ella mi respeto, no te lo mereces. Hubo tantas mentiras que la verdad bailaba un tango con su pelo en aquella playa.
La arena no pareció estorbar, he de reconocer que me pone demasiado, a veces me dan ganas de decirle, reparte un poco de flow, gastas demasiado, otras en cambio, practicaría el canibalismo con su cuerpo, supongo que a besos y tal.
Cada vez que me mira de lejos, en lugar de bajar la cabeza y mirar a otro lado, me crezco cual ola de Levante, y tan solo de pensar, tu borracho y yo dormida, me despierto como quiero. Rulan fotos en las que la ropa no es en lo que más te fijarías.
Para ir concretando, he de decir que ella, iba drogada, me invitaba, yo no supe decir nada. Nos metimos todo su éxtasis, luego en su casa borrachos, sin frenos. Grande, eres grande.
En fin, noches de cal, mañanas de arena.

domingo, 22 de julio de 2012

Besayúname.


El abandono a escribir era proporcional al de mi cabeza, seguía donde debía estar, físicamente encima de mis hombros pero, la verdad es que estaba a muchos kilometros de distancia, concretamente a 316,9.
Fueron días maravillosos, experimenté eso que llaman placer, tantas veces en tan pocas horas que creí que el climax habia sido inventado por ti.
Me repetías y me repetía una y otra vez que aquello era una locura, pero supongo que algún día me arrepentiré de mis arrepentimientos, mientras tanto, no puedo dar más de mi.
Volviendo al verano de mi vida, casualmente no coincide con el tuyo, cielo.
Aquello, fue indescriptible... una par de copas, 5 chupitos, 2 roces, 9 miradas y el resto no creo que deba plasmarlo en ningún papel aunque, nunca supo tan bien una camisa de cuadros azules.
Fotografías que hacen que me traslade a tu casa, a tu cama y como no, a tu vida. Una vez escuché eso de que horas en la carretera no se pasan por cualquiera, hoy puedo decir, que nunca nadie estuvo tan acertado. Buses, calor, horas, más calor, menos horas y al fin, tú.
El esfuerzo estuvo bastante justificado y si me quedaba alguna duda solo tengo que recordar un posit y cuatro palabras, lo demás hoy sobra.
La distancia es tan relativa y está tan sobrevalorada como la fidelidad, ambas para mi se encontraban a 237,5 km.
Pero como todo lo bueno termina y conserva así su esencia pues regresé y todo seguía tan igual como cuando me marché, de algún modo creí que debía poner orden o ponerme como sabia.
Reconozco que ahora mismo me cambiaría por un solo con hielo y un polvazo mañanero.
Después del quinto orgasmo causado por la octava copa, recordé que es mejor mantener la boca cerrada.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Inicio.

Siempre me gustó mover las piezas a mi antojo, hacer y deshacer cual folio pegado en una carpeta de colegio.
Con estos 20 grados en el ambiente y 42 en mi corazón, he de decir que aun no está todo dicho y que lo que dije o asentí con la cabeza aquel día, no es realmente cierto.
Es hora de reemplazar, lo tuyo por lo mio, siempre te lo daré.
Número de telefono que recuerdo como si de aquellos días se tratase, de los días de parque, de las noches de mentiras, de los besos regalados, de esconderme de tu cuerpo, de enseñarte el mio.
Puedo y quiero comerme el mundo, a bocados pequeñitos, necesito saborear lo más amargo de ella, lo dulce habitualmente me lo das tú. No quiero acostumbrarme, dicen que soy de las malas, pero con lo puta que es la vida voy sobreviviendo.
Agradecida de poder malvivir a su lado, una vez más, durante mucho tiempo.
No es por alarmar pero, tu mano no debería entrar en contacto con la mia, fusión incandescente.
Que las cuerdas se rompieron y que tu me mantuviste, me agarraste sin pedirlo, y ahí, justo ahí, te delataste campeón, mostrabas más de lo que decías y no decías ni la mitad de lo que sentías. Gracias por los servicios prestados pero la cuerda está reparada, o eso creo, de momento, puede aguantar el tirón.
Lo último que recuerdo de aquella noche, es tu boca a milímetros y tus manos en mi espalda, esas son las buenas noches que yo quiero, siempre, pero solo si vienen de ti.
Al principio del juego cada jugador tiene 16 piezas, hoy por hoy, mi rey se esfumó como el polvo que levantaban mis caballos, muy dama nunca he sido y me sobran peones, dependo del alfil, es mi única salida.
Espero que tengáis una buena jugada, de no ser así, siento decir que estáis perdidos amigos.

jueves, 3 de mayo de 2012

Minutero.




Eran las 03:45 y seguía con el paraguas abierto de par en par, mis piernas eran el claro reflejo del agotamiento sufrido, pero no podía decir que no a uno más.
Después de no mucho convencerme, dije que sí, pero que ahora me tocaba a mí poner condiciones.
El silencio se comió la madrugada y tú, a mí a besos.
Hago una pausa, el capuccino se me enfría, perdón.
Entre besos y alguna que otra caricia nos convertimos en roce con derecho a amigos.
Intenté parar y decir que no era necesario todo aquello para… pero insistías y en aquel momento no estaba para ponerme demasiado digna.
Culminé en un abrazo, éste hizo que la condición de no querernos más de 6 días y 7 noches quedara reducida a cenizas, las de la última chimenea de aquel campo abandonado.
En un principio quise comprarte, que fueras una posesión, solo para mí, pero, pronto me di cuenta que no eras más que un alquiler, barato, viejo y usado.
Difícil sería que alguien te quisiera ahora, como cambian las cosas.
Tatúame el sabor del último Ron, que el resto lo hago yo, cielo.
Sigo diciendo que no hay nada mejor que dormir sobre una conciencia limpia, y creo, solo creo, que tengo insomnio.

jueves, 26 de abril de 2012

Cinco/besos.


Mesa,  almacén,  campana,  786, 22, 2, 5, 6023948, hielo, situación, cariño, 98, 76, 234, 56, metro, 333, pantalón, agua, candado, 7689, llave, 1, 9000, valores, cama, sofá, 789, camión, 2525, papel, vaso, galleta, 987, 363635, amor.
Para cualquiera son solo palabras y números, pero para mí cobran sentido gracias a él.

Té rojo.


Hace exactamente… no estoy segura, cuando disfrutaba o padecía de tu presencia, recordé que recordando no se puede recordar aquello que nunca se olvidó.
Puestos a olvidar, tengo presente el número  54 de la calle Santo Domingo, en aquel rinconcito donde olvidé el recuerdo de tus besos.
Quiero confesar que una vez más deje rienda suelta a la libertad, escoltada por una ración de pasión, de lo más saciante, el acompañamiento no fue un Rioja pero aquella cerveza supo a gloria a tu lado.
Tú, él y yo sabemos que a todos nos acabarán olvidando y no necesariamente porque hayamos muerto. Es lo más realista que se me ocurre en este momento, podría decir que siempre te recordaré, pero no merece la pena mentir gratis.
Me gusta el color verde más que a nada en el mundo, escribir es, de lo bueno lo mejor.
Adoro los cuerpos de seguridad del estado, proporcionan más que eso, seguridad digo.
Siempre he estado bajo sospecha, nunca me han dejado pasar una, continuamente al pie del cañón, pero, a estas alturas, sigo pudiendo dar mucho más de mí de los que el resto inventa. Tema de conversación, tema de seducción.
Uno de mis placeres reconocibles es sentarme frente a la chimenea y mirar el fuego, si es con un papel y un boli cerca, el orgasmo está asegurado.
8 días, 192 horas para una comida, un reencuentro, un abrazo, multitud de caricias y un beso que haga que el resto del mundo encoja, que tú seas un gigante, mi gigante y yo, siga siendo tu enana.
El fuego de ambos cuerpos no será comparable al del Windsor. Lo aseguro.
Mientras que pueda, no dejaré de declarar la guerra en tiempos de paz.

viernes, 20 de abril de 2012

Péndulo.


Fue la anatomía de un instante, imágenes de fondo, la mayoría son de los juegos del hambre. He de reconocer que me di cuenta que aquello era amor cuando dejó de preocuparme el estar vestida o desnuda sobre tus sábanas.
Acepto que me llamen loca, en cierto modo lo estoy, pero por ti.

Querer no es un verbo, es una acción.


El segundo lunar de la tercera arruga que le sale cuando frunce el ceño, ese, supongo que fue el que me enamoró. Puestos a suponer, puedo decir que echo de menos hasta su ausencia.
La suma del tercer día de la primera semana del tercer mes da como resultado el número seis, no muchos lo entenderán pero una tarta, un juego y mucho alcohol hicieron que infinito fuera representado con su cuerpo y que la aproximación fueran sus gemidos.
Te quiero del verbo tocar.
Que el concepto de cena romántica para nosotros no está establecido, que prefiero seguir comiendo pizzas con la luz de la luna de fondo a cualquier restaurante caro contigo pero sin ti, que pagues, me veas pero no me mires.
Que me digas cobarde, te llame y escuche: no puedo creer que te conozca así de bien. Hay días que la cercanía se mide por las veces que te pienso, crece con fuerza, te haces notar.
Te quiero del verbo besar.
El olor a hierba cada vez es más fuerte, muchos pitis a su lado, muchos besos que he robado, otros muchos me han prestado. Sin ninguna duda para mi, el amor es la amistad con sexo.
Sonaron tan creíbles todas aquellas palabras, he de reconocer que el momento las requería, ganas infinitas de verme en aquel espejo frente a tu cama.
Puedo decir que estoy romántica esta noche, a mí, que me producía verdadera repulsión todo tipo de sentimentalismos.
Te quiero del verbo comer.
Es tan agradable leer cada uno de tus buenos días, las buenas noches mejoran con creces.
La lámpara marca el ritmo, su bombilla parpadeante nos intenta decir con destellos lo que no fuimos capaces de decirnos con palabras, con besos lo intentamos una que otra vez y claro que funcionó.
Sonríe cuando me tumbo en el suelo tan solo con unos calcetines, dos tallas pequeños, su color es tan vivo como el polvo que nos fumamos aquella madrugada.
La tarde olía a enamorarte en 8,2 segundos, pero al caer la noche las expectativas mejoraron.
Te quiero del verbo abrazar.
Después de aquello me sentí en una nube, como si de la peor de las drogas se tratase. Te inhalé, te fumé, te chupé, te quemé y lo mejor de todo, el reloj se mantuvo durante 59 minutos en las 3:11.
No debería pero, en ocasiones repetidas me quede dormida, soñé con aquel papel pintado con mi barra de labios. Conversaciones que te trasladan al verano del amor, como hemos cambiado, me crecía, se crecía, nos odiamos.
Las teclas van diciendo lo que nadie quiere escuchar, el tic-tac del reloj marrón me está intimidando. Conozco esa sensación desde el lado opuesto. Gusta a la vez que incomoda.
Te quiero del verbo follar, porque hace tiempo que hacer el amor, no entra en mis planes.

jueves, 19 de abril de 2012

Acabemos por empezar.


Amén.
Supongo que siempre me gustó empezar por el final. Tengo mono de tantas cosas que no sé por dónde empezar, el principio sería una buena opción, pero como las buenas opciones precisamente no me definen, iré por las malas: quiero ver mil zapatillas a los pies de tu cama, quiero volver a comerte con la mirada en aquella estación, quiero que me esperes con el coche feo y me digas que lo único bonito soy yo, quiero que me abraces hasta que forme parte de ti, quiero que dejes la persiana entreabierta, que me mires, me beses y te calles.
Subimos al tercero, conocí lo que no debería haber conocido, pero supongo que me encantó. Una fiesta llena de hierbas, de flores, de ti.
Quizás no fue buena idea dormir abrazados durante 3 noches porque los días perdieron su valor. No sé si fue tu alarma o las caricias de después pero hicieron que el sol volviera a esconderse de manera casi voluntaria para dar paso a la luna más redonda de cuantas recuerdo. Maravillosa verla sobre tu espalda.
Si mal no recuerdo, sí, recuerdo mal.
Es difícil encontrar a otra persona a la que le guste la comida china como a mí, pero si, la encontré. Donde menos me esperaba, lo encontré.
Varias suposiciones no me dejan elección, creo que es hora de confesarme. Empiezo por decir: “Padre” y acabo con un simple: “he pecado”.
Más de las veces que me gustaría, pero, ¿de qué vale si no me arrepiento?
Olía a margaritas en aquel campo, no conozco flor ni nombre más bonito.
Hubo, había y habrá mucho que decir, pero como siempre he tenido mucho miedo y muy poca vergüenza prefiero seguir en las sombras.
El calor, el frío o el cambio repentino de ambos, fueron los detonantes de aquello. Pasó, pasó y como era de esperar, volvió a pasar.
Señores, espero que sean felices, yo lo estoy siendo demasiado. Podría dar más detalles pero  como dice Celia Cruz: “La vida es un carnaval”. Decir más sería abusar.

domingo, 1 de abril de 2012

Celia González Galán.


Todo empezó hace aproximadamente dos años. Encontré una persona maravillosa. Que poco a poco se convirtió en alguien insustituible.
Cuando he llorado lo ha hecho conmigo y ha conseguido que mis risas se multipliquen por nueve.
Hemos dormido abrazadas al llegar de fiesta. Lo hemos dado todo en un coche patrulla. Me ha salvado de mil locuras y ha hecho que cometa, perdón, cometamos otras tantas más.
Que los croissants saben más a chocolate si los comes a su lado, que el armario es mejor si es compartido, que el cuarto de los niños es más grande si estamos juntas, que el agua está más fría si la cogemos de la fuente.
He decidido inventar una palabra nueva, no creo necesario que vosotros la sepáis, pero sé que os gustara. Si la incluyeran en el diccionario haría referencia a una persona necesaria, que hace que saques lo mejor de ti y que seas un poquito más feliz cada día. Eso hace ella.
He dicho muchas veces que cuando vine a Cáceres no encontré una amiga, encontré una hermana. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Pero a día de hoy no la cambio por nada.
Se asombra cuando ve mi cara al leer curiosidades, vicio reconocible. Me pone mil veces Amelie porque le da por esa canción. Se plancha el pelo y tarde cada día menos. Me mira orgullosa para que le diga: Sí, cada día tardas menos campeona.
Adoro hacerlo. También echar a pares o nones quien abre la puerta, todo esto acompañado de muchas carcajadas.
Aprender a poner lavadoras juntas, leer: sintético mezcla y decir, claro porque es de las dos, si fuera solo mía sería algodón. Miles de tonterías más, que cuando no las tienes se extrañan.
Curiosidad casi obsesiva que tenemos la una por la otra. De las sanas, todo hay que decirlo. Sabemos casi al segundo lo que hacemos y sino ya nos encargamos de preguntar, se nos da bien.
Me mira y me dice, no me estoy mordiendo las uñas, sonriente.
Es la típica persona que siente cómo le crecen 1 mm las uñas o el pelo, inapreciable para el resto. Pero ella lo nota.
Trabajos juntas, noches en vela, abrazos cuando se necesitan, lavandería improvisada, sentimientos a flor de piel, horas hablando, llegar a casa y extrañarte, eres para mi, de lo bueno lo mejor.
Me gusta saber que puedo contar contigo, de manera incondicional, siempre.
He de decir que este Marzo no va a ser igual, te haces mayor. Madre mi chiquiiiiiiiii. Tenía que decirlo. Sé que sonreiras al leerlo y harás que yo también lo haga.
Recortables de revista, una vaca negra, celia´s room, bolsos cayendo continuamente, antifaz compartido, bolsas robadas y mil motivos más para darte las gracias por compartir tu vida conmigo.
FELIZ CUMPLEAÑOS HERMANA.
Sobra decir que la Mtz te quiere, sí, sé que sobra.


domingo, 25 de marzo de 2012

De tus labios, centinela.


Elige una mano, ábrela a la mayor brevedad, encontrarás lo que buscas. Eso sí, solo sino decides esconderla de nuevo. Tan típico en ti.
Me gustaba el olor a domingo, era y sigue siendo tan característico, llega a doler de lo que gusta.
No siempre esa fragancia tuvo lugar el último día de la semana, hay martes que se sentía incluso más. Lo recomiendo.
Aquella noche se nos olvidó decir que no a las horas, la noche y la mañana se fundieron en un suspiro, hubo tantos gemidos como rizos caían sobre mi espalda. Por eso no cambio ahora, para no perder la costumbre de acabar enredada a tu espalda. Creí que no volvería a dormir así, pero una vez más, me equivoqué. Lo hice, y como lo hice. Todo un placer, nos dijimos.
Quizás hagan falta más personas como nosotros. No creo, en realidad, que sea bueno para el resto, pero, mientras disfrutemos, ¿cómo decir que no?
Abrí la botella de Velero a la misma velocidad que lo hacías tú con tus piernas, podía haber seguido con ella pero he de reconocer que tenía mucho más tirón lo tuyo, ya me entiendes. No quise perder el ritmo, de hecho, eso fue exactamente lo único que no se perdió.
Supongo que la manta no era Cashmere. No era tan suave, ni abrigaba tanto.
La mañana volvió a caer de nuevo, el mejor despertar desde hace mucho. No faltó ni un detalle.
Giraba 180º y volvía a mi estado normal. Sonaban las teclas, te ponías, no solo nervioso. Vuelta a la calma, decidí no volver a pisar aquella tierra, no por ti, solo que los zapatos arrastraban el barro de todo el recinto. Por lo demás, podemos continuar.
Si piensas que lo has hecho bien, perfecto, pero vuelve a analizarlo por si acaso. Siempre encontrarás algo nuevo.
Imágenes que no deberían salir nunca a la luz, o que en ese momento tuvieron demasiada. Quizás el flash fue lo suficiente potente como para hacer que te quedaras conmigo, sí, a mi lado, cinco meses más.
No era continuo, pero sí lo suficientemente agradable para repetir.
Puestos a calcular más tiempo del que debería. No quiero concretar, sospecho que si se atan cabos no saldré airosa de esta.
Vale, lo admito, me encanta mi vida.

martes, 20 de marzo de 2012

Artemisa.


Es un quiero y no puedo, es un a veces sí, a veces también.
Cuando lo veía aparecer, comenzaba a sonreír de manera estúpida. Ahora, me rio a carcajadas e incluso en alguna que otra ocasión he llorado.
Nuevas expectativas, nuevos proyectos. Personas que te ayudarían a tomar una decisión ya no manifiestan ni su opinión.
 Obviamente, me molesta el último rayo de sol que entra por el tercer hueco de la segunda persiana, pero como todo en esta vida es acostumbrarse, allá vamos.
Odio la brevedad, los atascos, el helado de fresas y esa cantidad de zorras que aun cuando tú no has terminado una relación, ellas ya te la han quitado. Pequeñeces de la vida. Sin importancia alguna, me digo.
Aquella noche quisimos preparar un combinado, habíamos oído en aquel antro de mala muerte un nombre que rondaba en nuestra cabeza: Gin Tonic de Rangpur, teníamos todo lo necesario: Ginebra Tanqueray Rangpur, abrazos, Tónica Fentimans 200ml, Kumquat, lima, limón, hielo y algún que otro beso.
Nos sobraba calor, nos faltaban los vasos.
Comenzamos a hacerlo al mismo tiempo que nos dimos cuenta de que el vecino del quinto nos miraba con recelo, quizás no era recelo sino la necesidad de cariño. En cierto modo me alegré de poder dárselo, o más bien, que él lo tomara por su cuenta.
Sonó un ruido, permanecí en silencio, en ocasiones pensaba que mi respiración ya no tenía sonido. Intenté no volver a ser descubierta, volver a decir que no cuando todo mi alrededor sabía que el sí no podía ensordecer más. Daba gritos.
Decía que aquello no funcionaría, que había demasiado fuego como para que saliera bien, acabó siendo un coctel molotov. Lo usé, y tanto que lo usé. Lo tiré contra tu ventana, no recordaba bien cual era, así que, si alguno de tus vecinos dice algo, hazte el loco como de costumbre. No te resultaba difícil. No me sentí bien, tampoco mal, en realidad no me sentí.
De repente volví a crecerme incluso más que el último lunes y agachaste la cabeza de nuevo. No es que siempre tenga razón, pero si me lo pones así de fácil, voy a terminar por olvidarte.
Me despido mirando la pastilla que hay sobre el escritorio mientras observo casi hipnotizada la franja verde que la divide. Hay muchas clases, algunas muy buenas. Las recomiendo.
Lo dicho, las gallinas que entran por las que salen. Es ley de vida.

jueves, 15 de marzo de 2012

Desierto azul.


Erase una vez dos jóvenes que se querían con locura. Apareció una bruja con escote, él se montó en su escoba y se acabó el cuento.

No, ahora enserio. Odio las historias a medio hacer, de esas que antes de abrir el libro ya sabes cómo van a terminar.

Aquí va una de mis preferidas:

Se esnifaba su aroma con tanta naturalidad que a veces, solo a veces, daba miedo. El éxtasis no tardó en llegar, venía acompañado de un Château. Desde ese momento dejé de ser un ente independiente, formamos la unión perfecta, tú eres dulce y cariñoso, yo una perra en celo. Te mordía sin pensar en el daño. Asentías cabizbajo. Dolía, gemías de dolor, mordías la almohada cuando gozábamos de su presencia. Sólo una impía podría hacerlo. He de confesar que me encantaba llevar el control.

Sus piernas formaban un ángulo casi perfecto, no era de 90º, tampoco de 180ª, su cuerpo o mi cuerpo, o más bien la suma de ambos formaban uno nuevo. Solo conocido por sus labios.

Sus caderas, mi única debilidad confesable.

No creo, como he mencionado alguna que otra vez, en ninguna de las religiones mayoritarias, ni en un Dios superior, pero por ver sus ojos encendidos mirándome penetrantes mientras me hacía el amor, daría hasta lo que no tengo.

El sudor que desprendías estaba tan valorado como la última gota de agua en el más caluroso de los desiertos, manaba por todos los poros de tu cuerpo insaciablemente. Conseguías un nivel de excitación solo comparable a una caída desde un octavo, desde el balcón azul.

Quería que ese momento durase mil momentos más, pero no pudo ser, pensé. Mientras tanto disfrutemos del momento. En efecto, volví a desnudarte con la mirada, me penetraste con un suspiro y culminamos con un: ¿Repetimos?

Se nos hizo de día pero rápidamente volvió a caer la noche, y así varias lunas. Unos días tenían 15 horas, otros 32. De pronto, uno de los dos recordó lo que hacíamos ahí. El mundo se vino abajo, las estrellas no alumbraban tanto como lo hicieron los días anteriores, las sábanas no estaban tan húmedas, los vecinos no se quejaban tanto, todo había cambiado. Comenzó a estar distante, frío, más calculador que de costumbre, me miraba pero no me veía.

Un día me comía y otro me trataba como a las sobras de aquella comida familiar.

Pasaron muchos meses, estaciones, vi caer hojas a su lado, muchos mares sin su compañía.

Pero un 20 de Junio de 1965 decidí poner final a este cuento de luces y sombras. No creí ser capaz. Asombrada me quede cuando me di cuenta, de mano de otro lo que era el amor. 

domingo, 11 de marzo de 2012

Tándem.


El otro día me dijeron que huyo de los problemas, que huyo de lo importante.
En realidad puede ser que todo sea tan superficial que no crea que ninguno de esos problemas sean lo suficientemente importantes para que me afecten.
Soy insensible y algo brusca, todo hay que decirlo. Pero eso no quiere decir que no me importe nada.
Hablando de importancia todo es tan relativo. Lo que es importante para mi puede que para ti no tenga la más mínima relevancia.
Tengo propósitos nuevos: tocar mi nariz con la punta de la lengua, ir al gym y quererte no más pero si mejor.
Demasiado corazón, poca piel. Inhalaciones necesarias, casi involuntarias.
El vestido de los jueves no defrauda. Supongo que las copas no son comparables a los besos que se oyen en la escalera del fondo.
En poco tiempo me di cuenta de las personas que quería tener a mi lado y de las que no quería tener nunca más encima.
Lo único que sé a 11 de Marzo, es que tú si eres importante para mí.

La sonrisa de Duchenne.


Amo las medias sonrisas en la barra de un bar, en cualquier lao…
Una de ellas puede mostrar una felicidad increíble o el dolor más grande, las hay sinceras, las hay fingidas y después está la tuya.
En muchos casos refleja más sentimientos que muchas de las palabras que intentes decir. Te lo aseguro.
Yo, antes, sonreía a diario. Ahora sigo haciéndolo. Incluso el doble.
No hay nada mejor que una buena dosis de risas, las mías cuando estoy con ellas son las mejores.
Dicen que riendo se queman calorías, se favoren las relaciones con los demás, se mejora el sistema inmunológico y mil beneficios más.
A estos yo le sumaria que con la tuya yo soy más feliz. Y eso, créeme, que no se consigue con facilidad.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz. Prueba.
Se pueden crear y cuando esté conseguido, sabrás que no necesitas más.
En mi opinión la sonrisa es la curva más bonita del cuerpo.
La raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz: la risa.
No digo más. Sería abusar, aunque en realidad, el término abusadora es utilizado con frecuencia en mi persona.

jueves, 8 de marzo de 2012

Llámame sin ll.

Hoy es uno de esos días en los que nada, por muy malo que sea, molesta.
Tengo ganas de que tengas ganas para quitarnos las ganas con ganas, leía tranquila en aquella nota.
Buenos momentos, siempre los hubo y los habrá, cielo.
Él es de esas personas que jamás querrías en tu vida pero que de manera extraña y casi obsesiva no puedes apartar. Lo sabe y juega con ventaja. Me limito a esperar su próxima jugada para preparar, lo que siempre creo, el plan definitivo. Rara vez compruebo su eficacia.
Es un día especial, al menos yo lo recuerdo como diferente.
Hay luna llena y es tan redonda como tus ojos, esos que en cualquier noche alumbraban tanto y a la vez tan poco.
Tenemos la mala costumbre de acostumbrarnos a la compañía que no merecemos.
A veces es tranquila y adorable como una gatita y otras, es tan dañina como la peor de las víboras. Para que engañar, la adoras.
Me encanta sentir el agua caer, placer inmenso solo comparable a las noches que pasé abrazadas a tu espalda.
Normalmente odio cualquier tipo de sentimentalismo pero, hoy, me gusta hasta el anuncio de “Amor amor”.
Con diecinueve años y desde la habitación diecinueve he de decir que las personas no cambian a diferencia de lo que todos creemos. De ilusiones se vive. Alcancemos el umbral de rentabilidad.
Estoy completamente segura de que el mundo termina en 2012, por este motivo no puedo dejar de disfrutar como lo estoy haciendo. Deberíais hacer lo mismo. Es tan solo un consejo.
Me miras con una soberbia inquietante y con media sonrisa falsa preguntas si me gustas, tú, ¿gustarme a mí? Vale, sí, me gustas.
La película ha terminado y el final era el esperado, para no variar.






lunes, 5 de marzo de 2012

Todo recto a la derecha.


No debería pero hay ocasiones en las que ella está tan loca por él que comienza a dejar su cordura a un lado para estar más cerca de sus labios, aunque sea en otra realidad. Le hace daño, le digo que él le hace daño. No me escucha. La deja  sola ante el peligro. No pensó en la cantidad de leones que había fuera esperando para comerla hasta que se dio cuenta de que el primero apareció incluso cuando él no se había ido.
Desde ese momento comenzó a cambiar, ambos cambiaron, lo malo ya no era tan malo ni lo bueno tan bueno. Dejaron de verse como dos piezas de un puzle que encajaban a la perfección para convertirse en manos que no se estrechaban ni para saludarse.
El descaro de ella aumento proporcionalmente a la timidez de aquel chico de manos suaves.
Que el azul era más azul si era el de sus ojos, decía ella con una sonrisa de oreja a oreja. El resto la miraban con lástima, sabían lo que había.
Recuerda sus salidas y entradas a la perfección. Él no eran tan él, ella más suya.
Angustiada le preguntaba que le pasaba, nada, decía seguro de sí. Otra mentira de tantas.
Ella movía la cintura, curaba todos sus males bailando.
De momento hay un punto y final.
Lo único que no me gusta de esta historia es que ella soy yo.